Sarita Palacio



“Y en la casa que sin ti, quedó muy triste, nada ocupará el lugar que tú tenías, porque se murió el amor, cuando te fuiste”, este verso lo he tarareado cientos de veces en mi mente desde el día aquel en que mi mamá montó su negocio de empanadas al lado de la iglesia de San Marcos, en el municipio de Envigado.

Qué iba a pensar el gran maestro Arturo Cavero que su canción serviría de inspiración para lo que más adelante se convertiría en el nombre que identificaría a uno de los negocios de empanadas más famosos de la ciudad: Después de la Misa.

Ofelia Garcés Restrepo, fundadora de este negocio y dueña de él hace ya 16 años, no encontró otra opción para bautizar la fuente de su trabajo y sustento, que el recuerdo del amor más grande de su vida, ese, que tal y como ella lo expresa es tan grande que “aún después de muerto cada vez sigue creciendo”.

“cuando tengas que partir quiero que sepas, que estaré pensando en ti todos mis días, vivirás en mi alegría y mi tristeza, reinarás en el altar del alma mía. Al partir me dejarás tus alegrías, y en la casa que sin ti, quedó muy triste, nada ocupará el lugar que  tu tenías, porque se murió el amor, cuando te fuiste”

Esta canción ha hecho las veces de banda sonora en dos momentos difíciles de la vida de mi mamá. Cuando apenas contaba con 18 años de vida, y en su mente no habitaban todavía los hijos, ni la necesidad de montar negocio para sobrevivir, Gabriel Garcés Díaz, su papá,  con un tono cortante e imponente se dirigió a ella para ordenarle que de ese día en más Rubén Alberto Palacio Roldán, su novio y quién más adelante sería su esposo y mi papá, jamás se podría volver a acercar a la ventana para hacerle la visita, como era habitual los días martes, jueves, sábado y domingo.

La razón de Don Gabriel Garcés, alias el Mono Garcés, era válida ante los ojos de cualquiera, e incluso apoyada por sus consuegros: Rubén estaba tomando mucho entre semana, y si seguía así no sería un buen partido para su hija mayor, a la que tanto quería el Mono.

Rubén, al ver que el mundo estaba contra él, no encontró otra estrategia para protestar que en compañía de unos tragos y unos merenderos habitantes del parque de Envigado, con quienes se dirigió  a la esquina de la casa de su amada para dedicarle una canción que decía algo así:

cada domingo a las doce saldre a al ventana para
esperarte como antes despues de la misa y en la
esquina solitaria voy a ver a mi alma que espera
tus pasos buscando mis brazos y sin tu sonrisa se
ira el sol de la mañana te lloraran las
campanas cada domingo a las doce despues de la
misa
”.

Ese era un pacto implícito para obviar los castigos, los reparos y los comentarios de padres, suegros y vecinos. Ellos dos se verían, sin que nadie los viera, a través de la ventana cada domingo a las doce después de la misa. No habría besos, ni cogidas de mano, pero solo con mirarse lo dirían todo.

Y las miradas y las canciones fueron efectivas.  Después de doce años de noviazgo y una huída repentina de mi mamá a Estados Unidos buscando alejarse de un amor prohibido, se cerró el pacto de este amor divino que sin saberlo estaba condenado a mirarse a través de la ventana. Eso sí, la canción no decía cuál, porque ocho años después de haber cerrado este pacto de amor, no sería precisamente el postigo de la puerta el que juntaría sus miradas, sería la ventana del cielo la encargada de conectar estas dos almas.

El 17 de septiembre de 1991 un revólver cegó la vida de mi papá, pero como dice mi abuela Lourdes “no su amor y ni su alma”. Tal vez fue concientede de eso que mi mamá decidió pintar el título de esta canción en un lugar que para ella se acerca a lo celestial: (La cafetería parroquial), su negocio desde que mi papá se murió. El título de la canción denominó también su lugar de trabajo: DESPUÉS DE LA MISA.

Esta vez, sin pensarlo, era ella, la que no contrataba un merendero pero sin un pintor para decirle una vez más a mi papá, de manera implícita y sin que nadie se enterara que:

“vivirás en mi alegría y mi tristeza
reinarás en el altar del alma mia
al partir me dejarás tus agonías
en la casa que sin tí
quedó muy triste
Nadie ocupará el lugar que tú tenías
porque se murió mi amor cuando te fuiste”.

 

A tu salud papá.

 

Sarita Palacio
Eran, si mal no recuerdo, las dos de la tarde. En Medellín hacía un calor infernal y las calles estaban más vacías que de costumbre.

Para mí, era uno de esos días en los que nada podía salir mejor. Estaba feliz. Se me ocurrió que un buen plan de domingo era ir a visitar a la abuela de mi novio. Y así fue. Tomé mi carro y emprendí el viaje. A la mitad del camino recogí a Santiago y a mi suegra, y empezamos nuestro trayecto hacia la casa de Doña Ofelia.

Para ser más exactos, el destino era en el barrio San Pablo, en Medellín. Para que mi suegra se bajara, procedí a bajarme yo primero y a correr la silla de chepe, cómo de cariño solía llamar a mi vehículo.

Una vez se había bajado mi suegra mi plan era proceder a acomodar d enuevo la silla y continuar estar con la abuela un rato. Pero esa fue una muy grande pretensión. Uno nunca cuenta con las ideasa de aquellos, que han decidido llamar muy elegantemente, amigos de lo ajeno.

A pocos metros estaba un hombre vestido de jean y camisa blanca. No transcurrió más de unos cuantos parpadeos para que este tipo estuviera apuntándole a mi novio y pidièndole a gritos las llaves del carro. En un minuto lo habìa esculcado todo y nosotrso estàbamos temblando.

Yo, sin medir las consecuencias acaté a pedirle los papeles del carro y a gritarle que no se lo llevara. Pero fue tardía la reacción. Este Mal nacido me apuntó con el arma y me dijo que me quedara quieta. Poco tiempo despuès saliò como alma que lleva el diablo. No sè còmo ni en què momento saquè mi bolso del carro. Sólo tengo en mis vagos recuerdos la imágen de un twingo de color gris eclipse con placas fgz 372 de Envigado marchándose a toda prisa por la avenida guayabal.

En este post, que es más personal que cualquier cosa, dejo acá mi voz de protesta, por vivir en una ciudad en la que hay más gallizanos pendientes de la mortecina, que mortecinas por comer. En una ciudad en la que no se sabe de dónde están apareciendo hampones que están dispuestos a apuntar por el tiempo que sea necesario un arma e incluso a halar el gatillo sin sentir tan siquiera asco de las salpicaduras de sangre que podrían quedar en su ropa.

Estoy indignada...la palabra no es malgeniada. Me siento miserable, poca cosa e insignificante. Así me hizo sentir ese revólver que por un momento se acercó a mi frente y me hizo sentir que la vida, como dice juanes, es sólo un ratico....
Sarita Palacio
El siguiente es más que un manifiesto, una invitación para que bloggers en todo el mundo hispano se adhieran libremente a la lucha por la libertad de expresión y de pensamiento.

Al adherirse a esta idea, usted querido blogger puede copiar el texto, modificarlo, agregarle premisas o quitarle palabras hasta sentir que esta es una expresión con la que se siente identificado plenamente y que por tal motivo proclama a los cuatro vientos.

Esta idea nació como idea de Victor Solano. Él no pide crédito. La idea de este famoso blogger colombiano es que la Libertad de Expresión se expanda como vapor en el aire.

1. Como autor de mi blog soy respetuoso de la palabra. Abrazo la libertad, como cobijo la democracia.

2. Soy mi palabra. Trato de ser coherente entre lo que pienso y lo que siento, como con lo que digo y lo que hago.

3. Reitero con mi blog mi deseo de expresarme libremente, de decir lo que quiera con responsabilidad.

4. Soy independiente de mis intereses y dependiente de mis principios. Y si tengo intereses, mis lectores los conocerán de manera transparente.

5. Al mantener mi blog soy consciente de que pertenezco a un entorno ante el que tengo derechos y con el que tengo responsabilidades.

6. Mis palabras tienen tanto peso que no necesitan que las defienda con acciones más allá de las palabras.

7. Repudio públicamente los ataques a mi blog o a cualquiera de las presencias en la red. Si ataco por las vías de hecho las obras de los otros, estoy admitiendo mi imposibilidad de argumentar.

8. Respeto tanto al otro como respeto a los demás. A pesar de las distancias respiro el mismo aire y eso nos pone en el mismo nivel.

9. Hago parte de una generación que, sin importar la edad, aprendió a expresarse tranquilamente en medio de un mundo hostil. Es algo que he ganado y que no estoy dispuesto a perder.

10. Puedo ser militante en cualquiera de los extremos del pensamiento o de las creencias y debo poder tener la certeza de que no seré agredido por ello.

11. Puedo equivocarme una, pocas o muchas veces, pero siempre tendré la humildad de reconocer mis errores.

12. Haré este texto mío con o sin estas palabras. Cada cual podrá adherir a él con las palabras que sienta más cercanas a su forma de expresión.

13. Mi compromiso con la libertad de expresión es irrenunciable e inembargable; no transo en ello.

14. Pertenezco a este planeta donde persigo la consigna de la tolerancia a la palabra ajena. Soy libre, soy blogger.

Si deseas, puedes copiar esta imagen:

Sarita Palacio




Sarita Palacio
Existe cierto cuento que hace muchos años me enamora. Se llama sus largas marchas. Es de Julio Cortázar. Para ser sincera, a mi parecer este cuento, en otras manos, otras palabras y otros imaginarios no hubiese quedado tan absolutamente perfecto. Tal vez otro autor no hubiese pensado en escoger a la marcha del tiempo como su protagonista. El sí, y al hacerlo me enamoró profundamente... ¿a quién no le ha cambiado la vida un segundo de más o de menos en un momento crucial?

Hoy no pretendo contar el cuento de nuevo. Esa gracia sólo la tiene este fabuloso hombre de letras. Pero más o menos habla de lo relativas que pueden llegar a ser las medidas de tiempo para cada necesidad y según cada reloj.

¿Se ha preguntado usted alguna vez a quién esperaría? ¿Por qué lo esperaría? Y ¿Cuál sería el mejor lugar para esperarlo?

Soy de las que cree que los seres humanos, en su mayoría, estamos infectados con el virus de la impaciencia. Nos desespera esperar, y no sé por qué carajos, cada día estamos más de afán. Por eso, se nos ha olvidado la gracia y la magia que trae consigo una larga marcha de tiempo, una eterna espera por ese algo, que tarde o temprano quisiéramos ver llegar.

A mi por ejemplo me encataría sentarme esperar en compañía de un buen café a un buen recuerdo reencarnado en un buen conversador. ¿Qué mejor placer que poder invocar a un buen chascarillo del pasado?

Me deleitaría de manera inigualable sentarme a esperar a un antiguo amor. ¿Qué decirle? ¿Cómo abordarlo? ¿Qué se sentirá volverlo a ver? Eso sería una espera deliciosa... más aún cuando el cuadro está ambientado por un mariposario revolucionado en ese espaciecito que está ubicado entre el ombligo y el corazón.

Pero más que todos los anteriores, me encantaría sentarme a esperar a un buen escritor. Nunca es tarde para sentarse a leer cuatro efervecentes líneas... y no hay nada más emocionante que encontrar escondido tras un desfile de letras el rostro de uno, que cansado de esperar, empieza a desesperar.

Continuando con el ejercicio anterior... ¿Por qué no me cuentan a quién les gustaría esperar? ¿Por qué? ¿Para qué? y ¿En qué lugar?

Espero que todos podamos deleitarnos con nuestras largas marchas¡¡¡
Sarita Palacio

Para esculcar el computador que me desvela me debo embarcar en un gran viaje hasta Asia... más exactamente a Corea del Norte. Un país de 3.702.757 de habitantes y que en su cotidianidad asiste a un gobierno que actúa bajo la sombra de una antigua dictadura comunista.

Hasta ese remoto país me tocaría trasladarme para poder esculcar un computador que me desvela... Ese computador es el del dictador Kim Jong Il.

¿Por qué? Sencillo. Me abruma la sola idea de saber que en el otro lado del mundo existe un bloqueo casi total a Internet. Esa gran herramienta de la que dependo en gran medida para comunicarme, relacionarme, trabajar y hasta para enterarme de que en ese lado del mundo hay un tipo, chiquito, feíto, y con mucho poder que impide que a las fronteras norcoreanas las transpase una gran ola de información en la que cuidadanos como usted y yo surfeamos diariamente.

Y... ¿Qué es lo que pasa allí? En este país el Gobierno Nacional ejerce un poder absoluto sobre los medios de comunicación en general. Y con la llegada de Internet aumentó aún más las restricciones, tanto para los antiguos formatos de comunicación como para esta nueva estrategia.


Fue tal la censura que desde el gobierno norcoreano se impartió a la red que hasta el año 2003 los ciudadanos de este país no pudieron conectarse a internet. En la actualidad, el acceso ya es posible, es decir, ya están dadas las condiciones técnicas para el acceso a la red dentro de las fronteras norcoreanas, pero, sólo en la actualidad unos cuantos miles de privilegiados tienen la posibilidad de conectarse con el ciberespacio.

Y al gobierno de este país no le basta con el acceso restringido. Como si fuera poco la administración pública concentra todas sus fuerzas en revisar cuidadosamente la información que se difunde en la red sobre el mandato en vigencia y sobre todos aquellos temas que a su criterio afecten de alguna u otra manera el régimen.


Y no sólo eliminan los sitios críticos, informativos o de opinión, además de eso funcionarios del gobierno se dedican todo el tiempo a saturar la red de ese país de sitios dedicados única y exclusivamente hacer elogios del régimen.

¿Qué es lo que tiene que esconder acaso este norcoreano? ¿Cuál es el miedo que reposa en la mente de Kim Jong Il al pensar que sus opositores podrán expresarse? ¿Por qué un control total de los medios? ¿Por qué sólo hay espacio para el elogio? Tanto miedo sólo es sinónimo de un gran secreto... y me imagino que no serán los excesos del régimen que pese a la censura ya son conocidos, no será la mala administración que también es conocida... debe ser algo mucho más grande, mucho más negro, mucho más malo, tanto, como para someter a una nación entera a la incomunicación total.
Sarita Palacio
Pocos han confesado verdaderamente cuál sería ese computador al cuál les gustaría entrar de incógnito y esculcar los datos que allí reposan. Entiendo... no debe ser fácil confesar las curiosidades, las desconfianzas, los temores y los apetitos informativos, sobre todo cuando resultan incriminadores para algunos y recriminantes para otros.
El juego fue interesante. Sin embargo, entiendo que muchos no se animaron a proponer sus inquietudes porque tal vez la persona sobre la cual quisieran averiguar algunos daticos no posee o no tuvo en su momento esta maravilla tecnológica, que para otros como el admirado y siempre bien ponderado Antonio Caballero es todo un crímen contra las buenas costumbres del escritor.
Les propongo entonces queridos lectores que modifiquemos las reglas de este juego. Les propongo la tarea de descubrir en lo más profundo de ustedes quién es esa persona pública o no tan pública a la que les gustaría examinarle de manera detenida la mente, el corazón y el espíritu. Para no caer en el miedo de ser detectado por nuestros más cercanos, les sugiero que dejemos de lado las ansias personales de conocer aquello que de manera sentimental nos despierta los más bajos instintos de detectives e incluso de criminales de la red. Les propongo mejor que pensemos en escritores, en grandes políticos, en actores, en líderes mundiales, en opositores, en estrellas de la música, la televisión, la pintura, el cine y el teatro.... y por qué no? En grandes asesinos.
Se me ocurre por ejemplo que me gustaría esculcar con profundo detalle el cerebro, el corazón y el espíritu, y el diario, si es que lo tiene, del violador de Austria. Ese acontecimiento, además de un gran repudio me ha generado una profunda curiosidad por ese hombre, por su manera de actuar, de pensar, de planear con detalle.

Hay que estar muy loco y a la vez muy cuerdo para lograr ocultar ante la familia y el mundo en general un crímen tan grande. Han de ser muchas las horas que este hombre se pasó ideando tan macabro plan. Han de ser muchos los papeles en los que confesó su crímen y muchos los planos que dibujó, borró, tiró a la basurera y luego restauró para planear el escondite.

Este hombre, que para muchos está demente, sería para mi una víctima excelente a la hora de esculcar. Víctima en cuanto con todo el hambre informativo del mundo procedería a esculcar en su vida. Sencillamente para mí, esta gran locura contra su propia sangre no pudo ser producto de una hora o de días, esto tuvo que ser un plan que desde muchos días atrás tuvo que ser planeado y ejecutado en la mente...
Me encantaría dar clic en todas las carpetas mentales que este hombre ha creado y mantiene bajo llave en su mente. Me gustaría conocer todos sus recorridos, todas las posibles excusas que inventó noche a noche pensando en que en algún momento un hombre un poco más astuto que él terminaría por detectar algunos rastros de este crímen.
Sencillamente este es un caso de locos, un caso que me imagino que no a pocos les despierta este espíritu de detective privado que sin necesidad de un buen salario sería capaz de dedicarse a la luz de un tinto a descubrir coincidencias y a dar conclusiones...

Invitación...

Después de contarles a quién me interesaría investigar en mente, espíritu y corazón, espero que ustedes esta vez también se atravan a dejar huella en este blog de esas personas que por su forma de pensar, actuar o simplemente de vivir les han despertado un hambre informativo que hasta ahora no han podido saciar...
Los espero en mi blog.