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miércoles, 5 de marzo de 2008

¿Cómo se aprende qué significa ser madre?

Estoy indignada y de pelea con la cultura en la que nos tocó vivir. Hace doce días Luz Dary Gallego, una mujer de 34 años estaba en lo que los médicos llaman trabajo de parto. Esa mañana ella había asistido a una consulta ginecológica para preguntar por el estado de salud de su embarazo, para su sorpresa ya había empezado a dilatar y su hijo estaba próximo a nacer. Como pudo se comunicó con una cuñada y le pidió el favor de que la fuera a acompañar y que le llevara la rópa para Jerónimo: su primogénito.

Minutos después de recibir este diagnóstico Luz Dary fue internada en la clínica. Le adjudicaron un cuarto, una camilla y una bolsa de suero. De ahí en adelante la tarea sería esperar. ¿Esperar a qué? A que el médico considerara que ella y Jerónimo estaban listos para conocerse personalmente.

Esa desición médica estaría sujeta a que el cuello uterino de Luz Dary pasara del estado de dilatación dos al cuatro, que equivale a diez centímetros de apertura, espacio apto para que el bebé conozca el mundo en el que tendrá que desenvolverse de ahí en adelante.

Las horas empezaron a transcurrir. Los pies de Luz Dary empezaron a hincharse hasta tal punto que las chanclas le dejaron de servir. Ahora debía caminar lo menos que pudiera y si lo hacía lo debía hacer descalza.

Todos querían experimentar

Después de haber sido internada, cada hora empezaron a desfilar los médicos y jefes de enfermera de turno para monitorear el estado de Jerónimo y de Luz Dary. Pese a que supuestamente ella ya estaba en trabajo de parto, el bebé aún no estaba listo para venir al mundo. El cuerpo de ella no estaba dispuesto para permitir al niño salir por vía natural a este mundo.

Pasaron 28 horas. La presión de Luz Dary empezó a aumentar. Era de noche y como su parto lo subsidiaría el Sisbén no podía tener acompañante.

Estaba sola en Medellín y en el mundo. Sólo estaba con Jerónimo en aquella camilla y ambos estaban acompañados por las oraciones de todas aquellas personas que aunque no pertenecían a esta familia, estaban haciendo fuerza para que ambos salieran bien de este proceso.

Los médicos de turno empezaron a hacerle cada vez más tactos a Luz. Todos coincidían en lo mismo. El proceso de parto estaba lento, pero les preocupaba que la presión de ella continuaba aumentando y tanto su vida como la del bebé empezaba a peligrar.
Pero tal cuadro clínico no valió de nada. Pese a la gravedad de la situación había que seguir esperando a que el proceso se volviera a activar. ¿Qué hacer?

Si uno no se emberracan lo dejan morir

Habían pasado 30 horas. Luz Dary reventó la fuente y el líquido amniótico en el que nadó tranquilo Jerónimo durante nueve meses empezó a desaparecer entre las sábanas de aquella camilla.

Aún los médicos no consideraron oportuno traer a este bebé al mundo. Sólo cuando la patrona de esta mujer llamó a la jefatura de enfermería de aquel hospital, la situación de Luz y su hijo cambió un poco.

"Acá sin mayor problema dejan morir a la gente. Cómo se les ocurre tener a una mujer en trabajo de parto día y medio, aún cuando la vida del bebé está peligrando". La respuesta del médico no pudo ser peor.

"Señora nosotros somos los médicos y somos los que sabemos. Cálmese. Todavía no le podemos hacer cesárea porque recuerde que ella está por el Cisbén y eso es sólo en casos extremos. Más bien déjela de mimar para que pueda sentir el dolor de ser madre. Qué aprenda qué significa trare un hijo al mundo". La jefe de Luz quedó con la boca abierta y no le quedó más de amenazar con una tutela.
Pese a la hostilidad del médico, parece que estas palabras retumbaron en su mente y temió por su hoja de vida, o quién quita: se le pudo haber movido el corazón.

¿Qué pasó después? Una hora y media después hubo cambio de turno de médicos y enfermeras. Llego a vistiar a Luz un médico jóven y al preguntarle por su situación le dijo unas palabras claves: "Usted está grave. Su vida y la del bebé corren peligro. El trabajo de parto se suspendió hace varias horas ya. El niño no tiene como respirar. Hay que hacer una cesárea de urgencia".
Las carreras empezaron entonces en la vida de esta mujer. Tal como una serie de televisión irrumpió por la puerta de urgencias a la par de citas de urgente, rápido, tenemos que operar.
Una hora más tarde jerónimo ya conocía un nuevo mundo y Luz Dary aunque adolorida por la cortada que ahora dividía su abdómen, estaba más tranquila.
Me quedan algunas preguntas después de esta atormentada historia: ¿Qué siginifca para un hombre ser madre? ¿A caso experimentar un fuerte dolor en la vagina puede dar cuenta de lo que en adelante será la tarea de una madre? ¿Estar afiliada al Cisbén obliga a una mujer a soportar hasta el límite de su umbral de dolor cuando va a dar a luz?

De nuevo hago pública mi indignación con los médicos. No es justo que la historia de Luz y Jerónimo se siga repitiendo.

martes, 19 de febrero de 2008

La empanada: un negocio de familia

El negocio de la empanada de iglesia ha sido en la familia Garcés un común denominador. Las casas se han comprado a punto de empanadas, las carreras las hemos hecho con la plata que dejan las empanadas, y todos, hombres y mujeres hemos aprendido a cocinar haciendo empanadas.

¿Y cómo fue que la empanada se convirtió en un negocio de familia? Hace cuarenta años la economía de los Garcés Restrepo empezó a verse afectada por la enfermedad del señor de la casa: Gabriel Garcés Díaz, el abuelo y papá que hasta entonces había subsidiado todas las necesidades de hijos, nueras, nietos y hasta yernos vagos que descargaban su obligación en los negocios del abuelo.

"Nosotros siempre hemos sido de armas tomar. No nos íbamos a morir de hambre y tampoco íbamos a permitir que mi mamá o los más chiquitos se murieran de hambre o se tuvieran que sacrificar por la escacez. Fue entonces cuando abrimos el garage de la casa y allá montamos el primer chuzo de comidas que hubo en la casa Garcés", comenta Maria Elena Garcés.

Un hermano, al ver el empuje de las tres marías, Liliana María, María Oferlia y María Elena, las tres hijas mujeres del hogar, les donó una fritadora y un horno calentador en el que se exhibían los productos.

¿Qué vender entonces? Ahí fue cuando el común dicho de "empanadas que es lo que más se vende" se aplicó. Lourdes Restrepo de Garcés, es decir, la abuelita, tenía una receta que su abuela le había enseñado para hacer las empanadas y la transmitió entonces a sus hijas.

"Sacamos un fiado en la agencia de abarrotes de Envigado. Un bulto de maíz, dos bultos de papa, un atado de cebolla, varios kilos de tomate, azafrán, sal, y secretos mágicos que no se pueden contar, y todos en la casa empezamos a trabajar", comenta Lourdes.

Y cuando ella habla de todos, son todos. Hijos, nietos, yernos, nueras, hijos y hasta familiares lejanos, porque aunque uno no se imagine, el voleo que tiene una empanada es grande.

Hagamos una empanada virtual

Para hacer una empanada antes hay que hacer un gran proceso de preparación. Primero que todo, hay que ir a mercar a las cuatro de la mañana a la Central Mayorista de Antioquia.

Allá, en medio del sudor matutino de los bulteadores, de la revolución de la compra y venta de insumos, de la prostitución cercana y el olor de la cebolla y de la carne, empiezan las compras.

Se empieza con el maíz. Uno, dos, tres bultos según sea la producción. Luego el doble de bultos de papas de lo solicitado en maíz. Un bulto de harina de yuca, azafrán, sal, cebolla, tomate, aceite y cominos. Pero hasta entonces sólo van los materiales para la empanada. Pero ¿a qué sabe la empanada sin ají?

Entonces hay que comprar ají, vinagre,sal, cilantro, cebolla, y el secreto mágico. Después se compra lo adicional, las servilletas, los platos, las copas, los vasos plásticos y lo que a la persona se le vaya ocurriendo en el camino.



Hagamos la empanada

Cuando ya están todos los materiales listos la preparación empieza por el maíz. Hay que lavarlo, cocinarlo y luego volverlo a lavar hasta tenerlo frío. Luego se escurre y se muele. Ahí ya está la masa lista para prepararse.

A esta se le agregan la sal, el azafrán y la harina y se amasa hasta tenerla amarillita y en su punto.


Y sigue el guiso. Es necesario cocinar la papa, pelarla, triturarla. Ahí está listo para se preparado. Pero para esto hay que hacer el hogao.

Para hacer el hogao hay que picar la cebolla de rama de manera diminuta, la de huevo también en pequeñas porciones , el tomate hay que picarlo y escurrirlo, y luego mezclar todo esto. Despuecito, a la mezcla se le agregan algunos cubos de caldo de gallina, sal, cominos y aceite y se deja cocinar.

Cuando se enfríe, se separa la porción de hogao corresponidente a la papa que ya está lista y se le agrega a este puré poniendo luego un poco de azafrán y sal.

Listos los dos materiales hay que empezar a formar la empanada. Se coge una bolita de masa, se aplasta en una tabla diseñada para tal mecanismo, se corta en forma de arepa, muy delgada para que pueda tostar. Encima de esta arepa se deposita un poco de guiso y luego se dobla la arepa a la mitad y se sella la empanada.

Después de armada, la empanada va al aceite hsta que está tostadita, luego se sirve en un plato, con servilletas y un frasquito de ají. Ahí ya está lista para que usted la disfrute.

Sigue el negocio de familia

Y doña Lourdes hacía eso todo los días en compañía de toda su familia. Cada uno tenía su labor. Alguien pelaba las papas, otro limpiaba la casa, alguien vendía, alguien cocinaba... pero todos, sin escepción alguna hacían algo.

"Con el tiempo empezamos a meterle más cositas al negocio, poco a poco llegaron las papas rellenas, los pasteles de pollo, las tortas de chócolo, las arepas con todo y sin pensarlo nos convertimos en un gran restaurante con mesitas y todo. Ya vendíamos róbalo a la milanesa, sancocho, platos ejecutivos, cañón, mejor dicho, lo que nos pidieran", comenta Liliana María Garcés.

Con el tiempo unos de los hijos estudiaron medias técnicas, carreras profesionales o simplemente se especializaron en oficios, pero todo, mal que bien, lo aplicaron en el negocio.

Ofelia estudió secretariado comercial y además de toda la limpieza del hogar administraba a las empleadas del restaurante, Liliana estudió diseño y se encargaba de dibujar las cartas , los letreros, todo.

Mary era vendedora y era ella quien ponía el precio, y los hombres hacían domicilios, vendían, cocinaban y cuidaban el chuzo, pero siempre, la gran jefe era doña Lourdes y el viejo Garcés se dedicaba a cudiar.

El fin del chuzo y el comienzo de Después de la Misa

Pasados los años y la fama esparcida por todo Envigado, el negocio se cerró. El abuelo se murió, todos se casaron y el que se casa, quiere casa, todos partieron.

Pero la saga de la empanada no se acabó. Años después Ofelia enviudó ¿Qué hacer? peor aún, su hermana, Liliana Garcés, se separó.... estando en tan mala situación y aparentemente desamparadas, las dos emprendieron de nuevo el negocio, pero ya no había garage, entonces hubo que tocarle la puerta de la casa cural al sacerdote del barrio.

Y ahí empezó la nueva saga de la empanada, esta vez, en San Marcos Envigado. La razón: la misma, no podíamos dejarnos morir de hambre.

Yo aún estaba pequeña pero me tocó hacer empanadas, y este es un negocio en el que aunque uno no crea escala. Empecé pelando las papas y hoy por hoy, cómo lo hizo Ofelia, es decir mi mamá, coordino las trabajoras, mientras ella ya es la dueña del negocio.

Doce años llevamos con la nueva generación de la empanada Garcés. Varios somos profesionales de cuenta de lo que más se vende acá y en cualquier pueblo antioqueño: La empanada vaticana: "nada de carne, pura papa".

¿Quién iba a pensar que a punto de empanadas no sólo se construyen iglesias sino también periodistas?

Ahí les dejo señores.... les debo la historia del nombre de Después de la Misa.

viernes, 8 de febrero de 2008

Para qué metro si tienen transmiperro


Los perros de la capital ahora cuentan con un nuevo servicio para su cuidado y diversión: El transmiperro.

Un nuevo bus similar a un Transmilenio, pintado de colores vistosos está asombrando a varias personas de la capital. Es el Transmiperro encargado de llevar de la casa a la guardería a algunas mascotas de Bogotá

Todas las mañanas varios perros de la capital son recogidos por un colorido bus que los lleva hasta su guardería en Cajicá, a 30 kilómetros de la capital.

Con una mensualidad que va desde los 85 mil hasta los 265 mil pesos, los dueños de estas mascotas pueden acceder a un transporte seguro. A la entrada de cada una de las casas, un monitor es el encargado de recibir las mascotas con sus respectivas maletas. Cuando abordan el bus escolar, cada uno es ubicado en su respectiva silla e inmediatamente les ponen su cinturón de seguridad, “para evitar cualquier tipo de accidente”.

El mismo monitor que recibe los perros en cada hogar es el encargado de cuidar de ellos durante el recorrido, peinarlos y acariciarlos, además cuida de estos estudiantes de cuatro patas, para que no se peleen durante el camino.

“Los perros son como los hijos míos, y acá solos conmigo en el apartamento se aburrirían, por eso es bueno que puedan viajar, de manera segura, y compartir con otros de su especie”, comenta Maria Adelaida Parra.

Labradores, goleen retrievers, beagles, chow chouws y san bernardos son transportados diariamente por este vehículo, acondicionado para transportar hasta 25 perros. Este bus está diseñado especialmente para que no entren corrientes de aire ni fríos intensos. Tampoco permite que entre agua y el monitor está entrenado para evitar cualquier tipo de accidente que pueda atentar contra la vida de estos juiciosos estudiantes caninos.

miércoles, 23 de enero de 2008

Me enamoré del sol de los venados... un sol asesino

Gloria Cecilia Díaz nació en Calarcá, Quindío y ella es la culpable de mi enamoramiento, casi enfermizo por el sol de los venados. Un fenómeno compuesto de manchones rojos, rosados, naranjas y amarillos en el cielo que día a día se encarga de vestir a los atardeceres.

Gloria Cecilia es la autora de un libro conocido con el mismo nombre de este fenómeno natural. Página a página se deja leer la historia de una niña calarqueña que empezando su vida tiene que aprender a sobrellevar los días sin la presencia de su mamá. Tal cual como me tocó, aprendiendo a pasar las tardes agarrada a una ventana sin escuchar el tun tun de la puerta que anunciaba la llegada de mi papá después de una ardua jornada de trabajo.

Pero más allá de eso, de esa coincidencia en la orfandad, me asustó la increíble similitud que yo tenía con la protagonista. Ambas, ella en las páginas y yo tras las rejas de la ventana encontraba en los arreboles del atardecer un éxtasis incalculable, una plenitud extraña.

Esta pequeña, justo al final del libro, reconoce que en el sol de los venados es donde encuentra siempre a su madre. Yo, en cambio no encuentro al hombre que perdí hace 16 años, pero siempre que estoy bajo ese cielo, bajo ese magnánimo vestido de colores en la atmósfera celeste, las ganas por estar con él me retuercen el estómago y las lágrimas se arruman en mis ojos intentando salir para darle rienda suelta a la profunda nostalgia que invade mi vida.

Tanto esa pequeña protagonista como yo, logramos encontrar en un fenómeno natural tan paradisiaco la tranquilidad a un desasosiego inmenso.

¿Pero qué tiene el sol al atardecer que hace del cielo un óleo invaluable? Los que están metidos en el mundo de la caza, saben que diariamente a las seis de la tarde salen todos los venados a caminar por los campos... es justo a esa hora, aprovechando esta caminata, cuando los cazadores aparecen para apoderarse de los venados distraídos y darle fin a su andar por los verdes campos.

¿Y por qué al cielo le da por vestirse de fiesta justo cuando su protagonismo en la vida de la tierra está próximo a opacarse por el vestido de luces de los anocheceres estrellados?

Este fenómeno del que vivo enamorada está relacionada con un proceso conocido como refracción atmosférica.

Resulta que la atmósfera actúa como una gran lente para los rayos de luz que entran a la tierra provenientes del espacio. Cada vez que el sol se sitúa más cerca del horizonte, los rayos solares atraviesan mayor cantidad de atmósfera para poder llegar hasta los ojos de los humanos, y es entonces, cuando en el camino la luz es doblada por las diferentes capas de aire, todas con diferentes intensidades.

Pero este fenómeno por sí solo no produce el color rojizo enamorador. Es decir, la luz por sí sola, al atravesar la atmósfera no tendría por qué vestir al cielo de colores.

Resulta que en la atmósfera hay partículas de aire, aerosoles, polvo y agua que se encargan de dispersar y absorver los rayos de luz azul y verde que van llegando a la tierra, mientras que los rayos rojos pasan sin ningún problema. Es por eso que el cielo se tiñe en las tardes de rojo, porque justo cuando el sol está más cerca del horizonte, es decir, de cuatro a seis de la tarde, los rayos de luz tienen que pasar con más dificultad por la atmósfera.
Pero acá viene el dato más triste de este hermoso fenómeno: cada vez se hará más rojo, más naranja y amarillo el cielo, porque diario habrá más polvo en la atmósfera. Es decir, los hermosos atardeceres están asociados con tanta contaminación. Cada día, las partículas de polvo, aerosol y aire que pululan en el cielos opacarán con más ganas los rayos azules y verdes de luz aque llegan a la tierra.
¿Quién iba a pensar que me enamoré de un sol que además de propiciar la muerte de tantos venados cada tarde, poco a poco también va matando a los humanos?

martes, 8 de enero de 2008

Rosalía Pelaez


¿De casualidad usted ya conoce todos los sitios turísticos del pueblo? Me preguntó un niño monito, de unos ojos verdes espectaculares y sonrisa pícara el puent pasado en Jardín... municipio del suroeste antioqueño.

Viendo que en la tarde no había mucho más para hacer además de sentarse a disfrutar de la hermosa arquitectura del marco del pueblo, decidí, en compañía de mi familia emprender el viaje junto a este pequeño guía llamado Samuel.

Y el recorrido empezó por la casa de Rosalía Pelaez. Pocos de los visitantes de Jardín alcanzan a conocer tan maravilloso tesoro, oculto entre unas paredes que dibujan a esta casa como cualquier otra. Pero esta no es una casa como las del pueblo... de la puerta para adentro se empieza a respirar otro ambiente... otro mundo.

"A mi me han dicho que esta señora leía el tarot... ¿se imaginan donde nos salga una bruja?", comentó mi mamá minutos después de que tocáramos el timbre de la casa número 7 - 31 de Jardín en búsqueda de aquel mundo desconocido que habitaba en la casa de Rosalía Pelaez.

Y dichas estas palabras se abrió la puerta... un sonido chillón nos aturdió a todos... parecía que hace muchos años la puerta se hubiera quedado cerrada y sólo hasta entonces doña Rosalía había decidido abrirla.
Pero ahí no paraba la sorpresa. En medio de la oscuridad salió Rosalía Pelaez, ante su imágen nos quedamos atónitos. En ese momento mi mente se puso en blanco y recordé a la bruja de Hansel y Grettel, tal cual... así era Rosalía.. ni más ni menos.

Buenos días, bien pueda sigan y conozcan mi casa... las piernas de cada uno de nosotros empezaban a flaquear, teníamos miedo y era evidente... Pero como dicen por ahí, la curiosidad mató al gato y a nosotros no nos iba a ganar el miedo... fue así como entramos a la casa del misterio. Y eso se sintió como entrar a los legítimos infiernos.

Habían santos con caras asombrosas por todas partes, antigüedades que lucían a punto de autodestruirse, gatos, pencas colgadas del techo y cuanto agüero típico hay en la región allí tenía un buen lugar. Rosalía en su juventud había sido una famosa tarotista y según cuentas leía hasta la punta del cabello, hoy ya está alejada de las artes ocultas y se dedica a exhibir su casa como un gran museo.
Pero no todo era brujería en esta casa...

El arte, la cultura popular y la religión tienen su espacio en la casa de Rosalía. Justo a la entrada hay un gran rincón en homenaje a su escritor favorito y según ella, su amigo entrañable: Manuel Mejía Vallejo. Sus fotos, algunos de sus escritos y unas cuantas veladoras adornan el lugar.

También hay un altar a la antigüedad. En este hay fotos de mujeres hermosas, entre ellas una de Rosalía, quien acusa al tiempo de su debastamiento físico. Allí hay también libros de viejo dedicados única y exclusivamente a la belleza de Antioquia. En ellos hay recortes de todo cuanto salía sobre las mujeres más bellas de la región . Los lujos se dejan entrever por las rendijas de las puertas y ventanas. Sin duda, este es el altar a la belleza no sólo del cuerpo, sino también del alma, hay santos por todas partes....

En uno de los cuartos, tal vez el más colorido, se respiran aires gitanos. Miles de pañuelos multicolores están abrazados a la cama tubular que allí reposa.
Aretes, joyas de cualquier valor y tipo, oraciones, vestimentas alusivas al arte de la adivinación y muchas, muchas veladoras hacen parte de la indumentaria del lugar.

El comedor... allí Rosalía exhibe toda la vajilla de sus tatarabuelos, abuelos y familiares que hoy descansan en paz... para ella es un orgullo que ninguno de estos elementos está despicado y que hoy por hoy le ofrecen millonadas por cada uno de ellos.
Sin embargo, ella todo lo tiene muy bien guardado y mantenido para evitar el deterioro de sus grandes tesoros y para mantener su gran homenaje a la cultura popopular.

Sigue el cuarto de máquinas. En este lugar ella alberga cuanta plancha vieja existe en Jardín, muchas máquinas de coser, máquinas de afeitar, lámparas de petroleo, baúles llenos de recuerdos, inyecciones viejas y un gran guardarropa que alberga toda la vestimenta colorida que la acompañó en su vida gitana.

Y para terminar... el patio de su casa. En él hay toda una colección de plantas que por su altura y espesura semejan una pequeña selva. Allí tienen su nido gatos, ratones, cucarachas, pájaros y cualquier otro animal que sea capaz de convivir allí... ella no echa a nadie, sólo a algunos visitantes que transitan por su casa en búsqeuda de sus tesoros.

Allí, en el patio Rosalía tiene una gran colección de llaves y candados.... todos fruto de la remodelación de Jardín, que dejó atrás las casas de tapia y las puertas de cerradura de cobre. Ella al ver que las casas viejas empezaban a desmoronarse decidió comprar las chapas para echar cerrojo a sus recuerdos y a la antigüedad que otrora respiró.

Eso a grades brochazos es la casa de Rosalía, declarada bien de interés municipal y adoptada como museo por la red de museos... y sin embargo, huérfana de cualquier tipo de subsidio a la cultura... Rosalía comenta la ausencia de subsidio entre dientes.

Para ella lo más importante es poder exhibir al turista el fruto de la recolección de cultura que logró hacer en vida. Ella repite que es feliz con sus mil y un altares, con sus animales, con sus recuerdos y con su gran museo a la vida en un pueblo...
Si quiere saber más de la vida de esta mujer otrora hermosa y ahora hechicera... diríjase a uno de los pueblos más hermosos de Colombia... Jardín - Antioquia.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Inspiración robada para sentar mi voz de protesta

Nada más y nada menos hoy vi que mi amiga Perla publicó en su blog escena en el mar una excelente descripción y crítica sobre el pensado de algunos que dicen llamarse periodistas y aspiran diario a colgar los oficios de la reportería y la redacción en cualquier perchero.

Con este relato no pretendo igualar la calidad del de Perla, más bien, me uno de todo corazón a su indignación por tanto mal agradecido con este bello oficio.

Hace muchos años empecé a soñar con hacerme periodista, consciente de que uno se hace periodista para contar historias y no para administrar medios. Defiendo la idea de que uno se hace periodista para ser periodista siempre, y no para avanzar rápido en el camino de la reportería y escritura y luego olvidarse de la misión de dar voz a los silenciados.

Varias han sido las opiniones con que me he topado en estos días sobre el oficio periodístico y un supuesto escalafón en esta carrera. Hasta donde yo sabía, en la única carrera que había escalafón era en la de docente y sin embargo, siempre se seguía haciendo lo mismo, no importando cual fuera el grado.

Uno no se hace periodista para convertirse luego en editor, uno se hace periodista para serlo toda la vida, pues la labor de un editor, o un administrador mediático no es otra que tirar línea a través de sus líneas,del papel y de la tinta que nunca se abandonan.

Tenemos en nuestros anaqueles libros exquisitos escritos por personajes que sólo se hacen llamar periodistas y nunca han soñado con editar, porque su amor está consignado a los relatos y no a dirigir los oficios de otros. "Ya bastante hay con las cosas de uno, para meterse con las de otro", dicen algunos.

Esto no es pues una lulcha contra el oficio de la edición. Es una defensa incandescente del oficio de la reportería y la escritura y una alabanza a la tarea de contar historias...

Según entendí durante mis cuatro años de carrera, para ser más exactos cinco por algunos líos de descuido, uno es periodista toda la vida, esa es la condición con que uno se formó y que nunca podrá abandonar.

Cuando se tiene la capacidad para tirar línea en un tema, se hace, y entonces se edita, pero esa labor no quita de enmedio la condición con que se nace, se crece y se muere en este oficio: contar historias.

La edición es la labor de la enseñanza en el periodismo, es la guía por las formas, las técnicas, los temas, pero eso sólo se logra a través de los propios textos, que se escriben con el día a día, con cada entrevista, con cada texto.

Si ser periodista fuera un paso antes de ser editor, ¿qué autoridad tendría este para hacer correcciones a alguien que está afuera ejerciendo su oficio?

Y ¿qué autoridad habría entonces para un hombre que deja de ser editor y quiere regresar a su trabajo si en el trasegar ha olvidado el contacto con el sujeto que camina por las calles?

Si ser periodista fuera un paso para llegar a ser editor, ¿qué seguiría después de esto? Seguramente nada que tuviera que ver con la reportería y la escritura, que para mi son la gloria de este oficio...

Ser editor, periodista, coordinador y director está en los gustos, en las formas de pensar, en las habilidades y en la experiencia, pero cada uno de estas condiciones no es sinónimo de un paso a paso en este oficio.... porque para la muestra hay grandes maestros: Castro Caicedo, García Márquez... y otros cuantso que entre el tintero están y siempre han proclamado su oficio de periodistas. Estos maestros hoy por hoy tiran líneas sin abandonar, desagradecidamente, el título que otorga no sólo el cartón, sino la experiencia en esta profesión...

No se le olvide señor periodista que uno trabaja, estudia y se esfuerza para ser periodista, hasta el momento no hay carrera de editor... en el oficio de contar historias sólo se es editor siendo un excelente periodista y solo se coordina un medio, con el oficio de contar historias entre ceja y ceja, escrito con lágrimas, sangre y sudor en la frente y con una pluma y un papel en el mesón....

He dicho.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

DEL AMAZONAS PARA EL MUNDO

El popular Indio Amazónico extiende cada vez más su negocio. Ahora también tiene sedes en Estados Unidos, convirtiéndose así en un magnate del negocio esotérico.

Hace más de dos décadas el Indio Amazónico es conocido en Colombia y en el mundo por sus poderes mágicos y capacidades curativas.

La clientela nacional e internacional lo ha posicionado como uno de los mejores brujos de los últimos tiempos. Chindoy Mutunbario, más conocido como el Indio Amazónico, ha recorrido 87 países repartiendo sus pócimas y asesorías sanativas.

Su templo en Bogotá está ubicado en la avenida Caracas con calle 39. Allí una estatua dorada de Buda le avisa al visitante que si deposita una moneda en su nombre todos sus deseos serían concedidos. Detrás de Buda está una estatua de Jesucristo haciendo la misma advertencia, y justo en medio de estas dos imágenes está la foto del Indio Amazónico dando la bienvenida a todos los pacientes.

Amanda Galindo, es desde hace algunos años una fiel visitante de este templo, sin embargo ella no cree que esto sea un inconveniente para seguir practicando su religión. “Creo mucho en Dios, de hecho acá no estoy haciendo nada en su contra, sino que uno algunas veces necesita de una ayudita extra”.

Y en busca de este tipo de ayuditas van cientos de pacientes diariamente a este templo. “Los días más concurridos en este lugar son los lunes, porque se realizan las jornadas de sanación”, comenta una de las vendedoras del templo, que con su vestidura de indígena atiende cada una de las necesidades de los visitantes. Y aclara, “Sin embargo cuando más nos visitan es cuando vienen el indio, ese día no cabe la gente en este sitio”.

Su templo en Bogotá está adornado con estatuas y láminas de santos, reliquias orientales, fotografías de la selva amazónica, animales disecados y otras cuantas estatuas que parecieran salidas de una película de terror. En el recorrido por el sitio, los visitantes se encuentran con estatuas de la muerte, esqueletos, tumbas y ataúdes.

La sede del indio en Bogotá es todo un centro de servicios esotéricos. Allí se ofrecen desde conferencias para salir de las malas rachas hasta un amplio portafolio de pócimas para curar cualquier tipo de males. También se prestan los servicios de lectura del tarot, caracoles, ichín, aura, bola de cristal, ojos y hasta la lengua.

Muchas de las visitas que diariamente se realizan a este centro son en busca de remedios a los problemas personales. “Uno con el tiempo aprende a automedicarse en este cuento. Si uno está mal en el amor pues compra un quiéreme quiéreme o cualquier sustancia similar, y listo”, comenta Víctor Arroyave, cliente de la tienda.

Después de recibir sus favores, los asistentes suelen hacer placas en agradecimiento “al redentor indígena”, es por esto que la entrada y algunos de los murales están tapizados de lápidas en honor a él y que cada vez más el sitio parece un templo de peregrinación.


TOP CINCO

Los más vendidos:


La lectura del aura: tiene un valor de 250.000 pesos la consulta. En esta se orienta sobre un tema específico para resolver los impedimentos del día a día.
Baño especial para la suerte en el amor: El precio de estos baños varía según la cantidad y calidad del mismo. Es muy solicitado por mujeres casadas.
Lectura de la lengua: Esta tiene un valor de 15.000 pesos. Con este método se pueden descubrir rezos y ataduras en la vida de cada persona.
Lectura del tarot: Este servicio cuesta 15.000 pesos. Las personas recurren a este para conocer más de su futuro.
Esencias, riegos y tomas: Estos varían de precio según la necesidad del cliente y la cantidad requerida.


EL NEGOCIO DEL INDIO

En la actualidad el indio Amazónico tiene 15 templos alrededor del mundo para atender a todos los que necesiten de su ayuda. Este hombre, que desde los doce años empezó a entrenar su capacidad sanatoria en las selvas amazónicas (aunque las malas lenguas dicen que viene de Santander), tiene consultorios en los Ángeles, Nueva York y Bogotá. Y cada vez piensa extender más su imperio, porque según el mismo lo dice en su autobiografía “Mi misión es ayudar a salvar al mundo”.