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sábado, 10 de mayo de 2008

Sigamos esculcando...

Pocos han confesado verdaderamente cuál sería ese computador al cuál les gustaría entrar de incógnito y esculcar los datos que allí reposan. Entiendo... no debe ser fácil confesar las curiosidades, las desconfianzas, los temores y los apetitos informativos, sobre todo cuando resultan incriminadores para algunos y recriminantes para otros.
El juego fue interesante. Sin embargo, entiendo que muchos no se animaron a proponer sus inquietudes porque tal vez la persona sobre la cual quisieran averiguar algunos daticos no posee o no tuvo en su momento esta maravilla tecnológica, que para otros como el admirado y siempre bien ponderado Antonio Caballero es todo un crímen contra las buenas costumbres del escritor.
Les propongo entonces queridos lectores que modifiquemos las reglas de este juego. Les propongo la tarea de descubrir en lo más profundo de ustedes quién es esa persona pública o no tan pública a la que les gustaría examinarle de manera detenida la mente, el corazón y el espíritu. Para no caer en el miedo de ser detectado por nuestros más cercanos, les sugiero que dejemos de lado las ansias personales de conocer aquello que de manera sentimental nos despierta los más bajos instintos de detectives e incluso de criminales de la red. Les propongo mejor que pensemos en escritores, en grandes políticos, en actores, en líderes mundiales, en opositores, en estrellas de la música, la televisión, la pintura, el cine y el teatro.... y por qué no? En grandes asesinos.
Se me ocurre por ejemplo que me gustaría esculcar con profundo detalle el cerebro, el corazón y el espíritu, y el diario, si es que lo tiene, del violador de Austria. Ese acontecimiento, además de un gran repudio me ha generado una profunda curiosidad por ese hombre, por su manera de actuar, de pensar, de planear con detalle.

Hay que estar muy loco y a la vez muy cuerdo para lograr ocultar ante la familia y el mundo en general un crímen tan grande. Han de ser muchas las horas que este hombre se pasó ideando tan macabro plan. Han de ser muchos los papeles en los que confesó su crímen y muchos los planos que dibujó, borró, tiró a la basurera y luego restauró para planear el escondite.

Este hombre, que para muchos está demente, sería para mi una víctima excelente a la hora de esculcar. Víctima en cuanto con todo el hambre informativo del mundo procedería a esculcar en su vida. Sencillamente para mí, esta gran locura contra su propia sangre no pudo ser producto de una hora o de días, esto tuvo que ser un plan que desde muchos días atrás tuvo que ser planeado y ejecutado en la mente...
Me encantaría dar clic en todas las carpetas mentales que este hombre ha creado y mantiene bajo llave en su mente. Me gustaría conocer todos sus recorridos, todas las posibles excusas que inventó noche a noche pensando en que en algún momento un hombre un poco más astuto que él terminaría por detectar algunos rastros de este crímen.
Sencillamente este es un caso de locos, un caso que me imagino que no a pocos les despierta este espíritu de detective privado que sin necesidad de un buen salario sería capaz de dedicarse a la luz de un tinto a descubrir coincidencias y a dar conclusiones...

Invitación...

Después de contarles a quién me interesaría investigar en mente, espíritu y corazón, espero que ustedes esta vez también se atravan a dejar huella en este blog de esas personas que por su forma de pensar, actuar o simplemente de vivir les han despertado un hambre informativo que hasta ahora no han podido saciar...
Los espero en mi blog.

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